LA CRISIS DEL AGUA
El
agua es, literalmente, la fuente de vida en la tierra. El 70% del cuerpo
humano es agua. Una persona comienza a sentir sed después de perder
solo 1% de líquido corporal y corre peligro de muerte si la pérdida
de líquido se aproxima al 10% . El ser humano puede sobrevivir sólo
unos pocos días sin agua dulce.
Un
70% de la superficie de la tierra es agua, pero la mayor parte de ésta
es oceánica. En volumen, sólo 3% de toda el agua del mundo
es agua dulce, y en su mayor parte no se halla disponible. Unas tres cuartas
partes de toda el agua dulce se halla inaccesible, en forma de casquetes
de hielo y glaciares situados en zonas polares muy alejadas de la mayor
parte de los centros de población; sólo un 1% es agua dulce
superficial fácilmente accesible.
Entre
1900 y 1995, el consumo mundial del llamado “oro azul” aumentó
a una tasa mayor que el doble del crecimiento de la población del
planeta, a razón de 100 millones de metros cúbicos por año.
Mientras la población mundial se triplicó, la extracción
de agua aumentó más de seis veces.
Hoy
día, 31 países sufren estrés hídrico o escasez
de agua. Se estima que el crecimiento demográfico por sí solo
llevará a que 17 países más pasen dentro de los próximos
20 años a la categoría de países con escasez de agua.
En
2025 más de 2.800 millones de personas vivirán en 48 países
que sufren estrés hídrico o escasez de agua, según
proyecciones de PAI basadas en las proyecciones medias de población
recientemente revisadas de las Naciones Unidas . Hacia el 2050 el número
de países con tensión hídrica o escasez de agua ascenderá
a 54, y la población conjunta a 4.000 millones de habitantes -40%
de la población mundial proyectada de 9.400 millones.
Se
estima que en 1996 la población humana del mundo estaba usando 54%
del agua dulce accesible contenida en los ríos, lagos y acuíferos
subterráneos. Según proyecciones conservadoras, este porcentaje
ascenderá por lo menos a 70% en 2025, si se tiene en cuenta sólo
el crecimiento de la población, y mucho más si el consumo
per cápita continúa aumentando al ritmo actual. A medida que
la humanidad extrae una proporción creciente de la totalidad del
agua, va quedando menos para mantener los ecosistemas vitales de los que
también dependemos. Además, el suministro de agua dulce de
que dispone la humanidad se está reduciendo a raíz de la creciente
contaminación de muchos de esos recursos hídricos.
Importantes
organizaciones dedicadas a la investigación y al medio ambiente,
tales como el Worldwatch Institute, el World Resources Institute y el programa
de Naciones Unidas sobre medio ambiente llevan más de diez años
dando el grito de alarma : si el consumo de agua sigue incrementándose
al ritmo actual, los resultados serán devastadores para la tierra
y sus habitantes.
AGUA Y SALUD
La
Organización Mundial de la Salud calcula que el 80 por ciento de
las enfermedades que afectan a la población terrestre se relacionan
directamente con el agua.
Las
enfermedades relacionadas con el agua son una tragedia humana que todos
los años causan la muerte de millones de personas, impiden que millones
más gocen de una vida saludable y menoscaban los esfuerzos en favor
del desarrollo.
Tanto
la carencia de agua potable como la de servicios sanitarios, que afecta
a 2.400 millones de habitantes del planeta, son el origen de enfermedades
que causan cada año la muerte de más de cinco millones de
personas, dos millones de las cuales son menores de cinco años.
Cada
ocho segundos muere un niño por ingestión de agua contaminada.
El líquido no potabilizado causa la tercera parte de todas las muertes
en los países en desarrollo.
AGUA Y DESARROLLO SOSTENIBLE
El
agua dulce es el líquido que lubrica el desarrollo. Es un insumo
económico como la infraestructura, la energía y la pericia
humana. Sin una mejor gestión de los escasos suministros de agua,
el desarrollo sostenible es imposible.
Para
un desarrollo sostenible se necesitarán cada vez más políticas
inteligentes y estrategias eficaces que no sólo conserven y protejan
las fuentes de agua dulce, sino que también la distribuyan equitativamente
para satisfacer las necesidades de los consumidores, la industria y la agricultura.
La
insuficiencia de agua dulce probablemente sea uno de los principales factores
que coarten el desarrollo económico en los decenios venideros, advierte
el Banco Mundial.
